De hielo
Carta a mi reloj
Hola cabezón, no te pregunto cómo estás porque como siempre estás, pues lo sé. Ahora mismo, en medio de la isla de palabras donde me encuentro, tu brazo largo me amenaza porque no tengo todavía el plato caliente para los niños, que llegarán hambrientos de un momento a otro. Eres una constante en mí, como los ángeles de Alberti, como las mariposas de Neruda, pero no eres nada poético conmigo, eres pura matemática, un latido en mis talones, un horizonte tras otro, un sin fin de carretera. No me dejas soñar un sueño de aquellos, terso de piedra pulida, o una de mis banderas conquistada en batallas de mentira. Eres una sábana con brazos de zarza, una siesta taquicárdica. Eres sordo y no paras de hablarme. No me quieres esperar, no me sabes perdonar, no me dejas ni perder ni ganar. No soporto este dolor y este amor siameses, letanía para un vivo prolongada, como el río sin acabar, como el no acabar del mar. No me aceches escondido en las esquinas de la noche para burlarte de mí porque otra vez llegué tarde. La esclavitud dura hasta que el oprimido lo consiente. Y yo, ya casi no oigo tu cuentagotas martilleante.

Venía a reprocharte todo esto porque tengo un sueño; un sueño de esos tan bonitos que se explican en subjuntivo. Y me voy con él. Si te duele este porrazo en tu corazón de cemento te aguantas. Pero me voy a soñar, y esto no depende de ti; nada podrás controlar ahora. No sé cuánto tardaré en volver; por si acaso, no me esperes.
Dedicado a la comparsa Las manos del tiempo, por la coincidencia del tema, y del espacio, y del tiempo. Suerte.
Tachones
… o poema del silencio, o mariposa de sueño, o los versos muertos, o el poema 15.
Pinchad aquí para ver la imagen ampliada. A continuación, en color rojo los versos que no están en el poema definitivo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Eres tal vez del viento que cantando se aleja
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
No voy a interrumpirte para que calles mucho,
Y todo sea mío, tu silencio sencillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
¿Cómo callabas antes cuando eras más pequeña?
¿así se te quedaban las manos sobre el pecho?
Si tú no me lo dices tendré que preguntárselo
A tu hermano, el poeta que se fue para México.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Porque estás como en viaje, como si hubieras muerto.
Tan callada y tan pálida como si hubieras muerto.
Y como yo le tengo tanto miedo a la muerte
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, y una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Asómate al mar (a Juan Gelman)
Asómate, pueblo, al mar
entre las piedras de la última calle soleada
que riegan la arena de una playa abierta,
abierta en canal para tus pies de fruta verde.
Asómate, pueblo, despierta.
Asómate, calle, al mar.
Lanza botellas sin mensaje a la pleamar sin lágrimas,
sin oleaje, sin la espuma de tu voz anestesiada.
hunde un tridente en el corazón de Neptuno,
lanza mensajes (sin botella) a una ola enamorada.
Asómate, barrio, al mar.
Busca el tesoro del fondo en un hilo de agua,
en una escama de sal siembra una hora de siesta,
en una puesta de sol, un maremoto,
vuela entre los peces, tira la caña y la cesta.
Ahora sí, tus piedras centenarias se despeinan
y riegan con piedras la arena de la playa libre.
Escribirte

Insomnio lorquiano

Cuando los tambores del alba me anuncien el día iré a Fuente Grande. Quizá escriba una línea de la historia con mis herramientas de fabricar desentierros suaves. O quizá el resultado de las excavaciones cierre el telón de La Barraca, y deje boquiabierto al mismísimo Ian Gibson. Vamos a empezar una prospección poética; a ver si sacando tierra enterramos la guerra. Después de hoy, la arqueología en Granada será una ciencia, y un sentimiento. Sabré si las falanges de las manos que encuentre son de poeta o de banderillero; y alguien leerá en una cadena de ADN un poema sin métrica, una certeza. Luego escribirán con la seguridad de una rima su nombre en una piedra dura como un corazón sin venas; y los turistas visitarán la Alhambra y la tumba de Federico.
Ya está amaneciendo y no he cerrado los ojos. A ver si encontramos al muerto que siempre estará vivo. A ver si, cuando todo acabe, él descansa para siempre, y yo descanso por la noche.
Besos (y vino, y risas, y música, y vosotros).
La Cuisine De Bernard - Fito & Fitipaldis
Besos de cristal,
de labios rojos, de rojo vino.
Labios resecos,
de amor, del camino.

Besos de silencio.
Paciente es el tiempo, oscuro el momento.
Cunas de madera con húmedo aliento,
cantan en silencio la canción de un sueño
que dibuja el vino que bebo con nervio.
Con nervio tan lento, que hasta el puro nervio
le arropa el silencio.

Besos amarillos que arrastran el viento
como una hoja seca que estaba durmiendo.
Como una uva roja que endulza el otoño,
como un río de hojas, como una botella,
como un manicomio.
Besos amarillos que le diera ella.

que escribiera él.
Fortaleza y hambre.
Que el vino te muerda como una mujer,
y que vino sangres.
Roja la doncella.
Besos de papel, de papel los versos,
versos para ella, que escribiera él.
Peñafiel, 12 de octubre de 2009.