Quijote



Este artículo fue publicado en "Día a día" en abril de 2005.

400 años de vigencia de un personaje son muchos años. El cumpleaños centenario del “caballero de la triste figura” se nos presenta, hoy más que nunca, de rabiosa actualidad. Hoy se vive la eterna lucha del flaco contra el gordo, del loco contra el cuerdo, del valiente contra el cobarde. Al dicho que reza: “de niños, poetas y locos todos tenemos un poco”, habría que añadirle “de quijotes y sanchos”. A menudo, luchamos contra molinos, creyendo que son gigantes; llámense homosexuales con ganas de matrimonio, fumadores en público o independencia en Euskadi. O engrandecemos a un simple posadero, elevándolo a la categoría de alcaide de la fortaleza; llámese Papa, Rey o Presidente. O confundimos a una inculta cocinera con una señora; llámese prensa rosa, salsa rosa o super rosa. En esta quijotesca vida que nos ha tocado, confundimos el vino con la sangre, y cuando vemos sangre no prestamos atención porque estamos hartos de vino. Y es que nos creemos todos los libros de caballerías que nos cuentan; queriendo siempre imitar, o conseguir las hazañas de los legendarios caballeros que llenan de pájaros nuestras cabezas. Todos queremos ser como Ronaldiño de Gaula, o Don Olivante de Rodríguez y Zapatero, o como la famosa doncella Galatea de Obregón.



Si nos asomamos a Iraq, podemos confundir una manada de borregos con un ejército a punto de entrar en fiera y desigual batalla. Y ver como su capitán, el caballero Don Jorge de Norteamérica, vestido él y su caballo con barras y estrellas, se coloca en la cabeza una bacía de barbero pensando que es el famoso yelmo de Sadam. Lo que se dice una locura. A veces, cuando nuestra familia y amigos nos queman los libros, tenemos que huir de nuestra propia casa, buscando ese Sancho que siempre queda a nuestro lado, ese escudero que nos quiere tanto que hasta él mismo ve batallas, lanzas y castillos cuando nosotros los imaginamos. Así que, en un quijotesco alarde de imaginación, pienso que esta revista es un gran periódico y que hay muchos lectores que casa semana se ponen un antifaz conmigo, y leen mis aventuras y desventuras. A veces, un solo Don Quijote ve las cosas mucho más claras que mil Sanchos. Ya sabéis: aquijotáos un poco sin sanchificarse demasiado.

11 comentarios:

Kt. dijo...

Anti (de cariño),

Necesito de tu antifaz para poder ser Quijote, necesito de tu cordura para no ser Sancho y es que me resulta más confundir los molinos y ser una loca confundida, hoy ya no quiero mirar lo que tanto he mirado e igual me parece tanta realidad como ficción. Hoy no, hoy es Domingo y los Domingos soy Sancho...

Tal vez mañana, cuando te quites el antifaz, en un descuido visitaré tu armario y te quitaré uno prestado, entonces haré lo que pides! seré Quijotes... Hoy no, hoy es Domingo y los domingo soy una loca.

Besos sin el antifaz.

calma dijo...

A mi no me cuesta nada leerte, es más, me cuesta muy poco, y si me apuras, me gusta, me encanta.
Locura colectiva.
Besos al descubierto

Eugenia dijo...

por lo tanto aca estamos los ke estamos, y somos los ke somos!

Manuel S dijo...

"Si están los gallegos hartos
de manchas y de chapapote
nosotros estamos en La Mancha
hasta los huevos de Don Quijote"

Nos tienes "abandonaicos"

Elisa dijo...

"Del mucho escribir y del poco dormir...no se te secó el seso" justo lo contrario cada vez derribas un molino más alto, liberas un genio (tu genio), velas tus armas como nadie ( tu papel , tu bolígrafo siempre compañeros cercanos, muy cercanos).

Adelante Quijote, quijotízanos.

Un besillo

logansanz dijo...

Entonces he de entender hidalgo mio,

Que si tu eres el quijote....

Oye no sera tu cuñado sancho panza...jejejejejeeje

Si es así yo estoy dispuesto a compraros, un Rocinante y un Rucio.

Saludos de locura/cordura para todos.

Calle Quimera dijo...

Espléndidas analogías has hecho, Antifaz, y no puedo estar más de acuerdo con ellas.

"¿Quién que es no es romántico?", decía Víctor Hugo... ¿Y quién que es no es un poco Quijote? Pobre del que no lo sea, porque de Sancho ya llevamos bastante. Es necesario quijotizarse un poco, y también sanchificarse, de pero esa otra manera que dices: viendo batallas, lanzas y castillos cuando nosotros los imaginamos. Sin quimeras, sin utopías, no hay vida, solo se vegeta.

besos.

manuel-tuccitano dijo...

Pues yo ahora prefiero ser Sancho, el bonachon, el tranquilo, el sinprisas...tiempo de ser quijote lo hay anualmente...para eso ya est'an los zapateros y los rajoyes...que sacan su quijotismo a lo largo de toda la temporada...saludos desde mi molino

almudena dijo...

Yo comparto la opinión de Manuel-Tuccitano; de momento me quedo más con Sancho que con Don Quijote, aunque intento que su esencia no desaparezca de mi por completo.

Que aunque a veces es bonito y necesario soñar despierto con molinos y batallas, cuando despiertas de ese sueño, te escuecen demasiado los ojos al abrirlos y mirar al sol.

Besos

Manuel S dijo...

Yo también me apunto ser Sancho. Prefiero la cordura de éste, a la locura de su señor, aunque algunas veces tenga que dejarme engañar con promesas de ínsulas.

El antifaz dijo...

Pues yo no me apunto a ser Sancho. Me gusta más Don Quijote, que vive lo que sueñay no sueña lo que vive.
Besos a todos.