Campanas


Anoche tuve un sueño, y os lo voy a contar. Era un sueño con pocas imágenes, sin colores. Era un sueño sonoro, blanco y sonoro, negro y sonoro. Estaba conmigo mi abuelo. Yo tenía 37 años como si fuera hoy, él tenía 60, como si fuera ayer. Necesitaba su mano, la del bastón no, la otra; y la cogí. Él me hizo un gesto que quería decir: "Escucha".Se oían campanas. Campanas de fiesta, donde la gente del pueblo dejaba sin vino a los dioses del Olimpo, donde bailar era una forma humilde de ponerse alas; campanas de fiesta que colgaban en los tendederos trapos de colores para ahuyentar el malfario de una mala cosecha y la orquesta cantaba justo antes de que llegasen las primeras golondrinas desde el otro lado del mar. Se oían campanas de guerra; campanas que abrían la boca de la oscuridad que salva la vida al que más corre, campanas pregón del bombardeo enemigo, campanas de infarto, campanas de insomnio, campanas con la voz temblorosa, con los ojos llorosos, campanas que son el miedo de los niños de la cara sucia, campanas sucias como niños en guerra.


Se oían campanas a la hora en punto, campanas que sacan del dormitorio al paso del tiempo cada cuarto de hora, campanas de hambre en el estómago, de cansancio en la carne, campanas al paso de los animales por la vereda, al paso de las beatas a misa. Y se oían campanas de boda. Campanas como palomas, campanas que arrojan arroz sobre la ropa de estreno de los novios, campanas como sábanas blancas con ganas de secretos, de pecados como campanas. Y en mi sueño se oían campanas de medianoche, campanas desvelo del insomne, campanas que levantan al sereno y a los amantes del colchón de un sólo uso, campanas que mueven las manos del ladrón con antifaz, campanas que llegan tarde a la función estelar de mis sueños galácticos.


Se oían campanas de duelo. Duelo de dolor, duelo de consuelo. Campanas que tocan la primera nota de esta nueva sinfonía que es vivir de otra manera, campanas de hambre, de ira, de paz, campanas frágiles como la vida, campanas fuertes como la muerte, campanas laten, como de réquiem.



Y se oían tantas campanas, que aquel sueño de lana, se fue dando campanadas, hasta que la noche corta se hizo una mañana, y mi dormir de oro llegó al corazón, y la campana de hierro parecía de algodón, y el tacto de mi abuelo me dijo: “pero qué haces, hijo. Apaga el teléfono que están tocando las campanas.”
Sí dígame. Sí estaba durmiendo, pero dime.

23 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

A mi las campanas me producen ganas der vomitar...sobre todo las que hay encima de mi mesa denoche...ya sabes la del despertador del infarto...un abrazo...me debes dos cervezas por ahora...sumo y sigo

Clara dijo...

Esta vez discrepo con Manuel... a mi me gustan las campanas de los pueblos... forman parte de su esencia.
Mi querido señor del Antifaz, a Manuel le debes dos cervezas, pero a mi, ya sabes que me debes un café.
Un abrazo,

SeñalesDeHumo dijo...

Las campanas te llaman a triunfar!
Escribes bien.
Saluditos!
Señales.

calma dijo...

Mil campanas suenan en mi corazón, díce la canción de mecano, y en el mío otras tantas cuando te leo...
Qué bonito anti, magia de tus letras siempre sale, no sé cómo lo haces.
Besitos

Belén dijo...

Y no sería el despertador???

(era broma)

Las campanas no me suelen gustar, me suenan mal siempre

Besicos

Luismi dijo...

me ha encantado cómo lo escribiste :O

Eugenia dijo...

Me aturden mucho.

feliz semana.

Silvia_D dijo...

Me gustó el relato de tus campanadas, sueño o realidad?

Besos, niño :)

Soledad Lirica dijo...

el sonido de las campanas es lindo y para mi es algo relajante...

teresa_ dijo...

Amigo de mí.
Volví a las andadas.
Me acordé de ti.

http://gerineldomarquez.blogspot.com/2009/04/muchisimas-gracias-rafa-httprafael.html

Gracias por tu blog.

TORO SALVAJE dijo...

Las campanas me traen ecos de un pueblo aturdido que vivía al ritmo de ellas.

Saludos.

Sylvie dijo...

uys, cuantos recuerdos me traen a mi las campanas...

y el caso es que leyéndote, me he dado cuenta de que siempre me han dado un poco de miedo...ya ves...


besitos.

Borrasca dijo...

Me encanta el sonar de las campanas, sea cual sea la clase y motivo...

Besos borrascosos

Cloe dijo...

Las campanas me traen muchos recuerdos.

Abrazo

Manuel S dijo...

Las campanas de la primera foto me traen buenos recuerdos. Las pude ver "in situ" en esa preciosa isla de Santorini.

A ver si después del 10 de mayo suenan las campanas ;-)

Malena dijo...

Desafortunadamente en las grandes ciudades no se oyen las campanas y digo desafortunadamente porque para mí cuando las oigo sonar me hablan de mil cosas diferentes.

Me ha gustado, mi Caballero del Antifaz.

Besos y rosas.

Mariel Ramírez Barrios dijo...

Es posible escribir asì?
he visto a tu abuelo
y he sentido su mano
luego
todas las campanas
todas,todas
me gusta la vida y todo y la muerte y todo anunciado por sus tañidos
de bronce
o de hierro
està bueno medir los tiempos de nuestros avatares
al ritmo de su son.
Què buen post.

Jesús dijo...

Te voté....

Allá dijo...

la redundancia puede ser muy po{etica...
genial sueño sonoro, blanco y sonoro negro y sonoro...
10

Darilea dijo...

A mi me gusta escucharlas, sobre todo si son en pueblos pequeñitos perdidos todavia por el mundo de Dios.
Besitos.

El antifaz dijo...

Gracias a todos. He oido campanas, y sé dónde.
Abrazos.

Norte dijo...

Hay ocasiones en las que escuchas campanas y otras que las tienes delante, no las escuchas y no las ves ni siquiera.
1 abrazo

10 COLORADO dijo...

Si por siempre enmudecieran, ¡que tristeza en el aire y en el cielo! ¡que silencio en la iglesias! ¡que extrañeza entre los muertos!!!!

Rosalia de Castro

Recomiendo leer sus poemas son exelentes!!!

Gracias por compartir, tienes un bello blog!!!