Atardecer


Al sol le cuesta poco si la tarde
Le pone cuesta abajo el dormitorio,
Como si la cigarra de aquel cuento
Hundiera a las hormigas en el lodo.
El sol es el poder, mas no la fuerza,
Es el calor sin un corazón loco;
Amanecen por él miles de almas
Y mientras desayuna, de algún modo
Alguien sube la cuesta en la mañana
Y él disfruta otra vez la tarde sólo.



Han pasado más horas que un verano.
Se descubrió con nubes en los ojos
Mientras miraba un cuadro de su cara;
El negro aquel también brilló en el fondo
De una pequeña lista de mañanas
Y comenzó la lucha contra el lobo,
Del agua contra el fuego, de la sangre
Contra el aire, de todos contra todos.
Y al sol no le gustaba atardecer
Y la hormiga comió cigarra al horno.

Tendrían que juntarse tantas nubes
Para escribir al menos un recodo
De la historia del sol, maldita historia;
Tendría que llover más de un otoño
En la revolución de los esclavos
Que pinte las auroras como el oro.
Así como la tarde es silenciosa
Así reza el verdugo sin su trono.
Y con esa violencia de colores
nos trata el corazón puesto en remojo.


Zurich, 14 de Febrero de 2013.

3 comentarios:

Princesa Letizia dijo...

Las tardes silenciosas son siempre tristes... Ponle música a tus tardes.

Besos de Princesa

Sara Royo dijo...

Después de mucho tiempo sin venir por aquí, qué bonito poema me encuentro...
Un besico.

Mayte dijo...

La belleza latiendo en cada palabra, pura belleza!