Autorretrato



Con el paso de las horas, la madrugada hace la digestión del sol lentamente y extingue el fuego de la chimenea al que no di más madera que la que necesitaba para un rato de evasión; pero de eso hace ya demasiado rato. Este devorar irreversible de las llamas deja pasar al frío y al silencio, que entran de la mano con una sutileza a propósito para no ahuyentar la pereza de mi cuerpo tirado en el sofá. La habitación no habla, el paisaje de la ventana está enlutado, y esta quietud me lleva otra vez a mirar el trozo de pared blanca que tanto tiempo llevo pensando en decorar, en dar un sentido estético que no sea sólo sujetar una parte de la casa. Las mujeres estamos supuestamente mejor dotadas para este tipo de trabajos. En realidad mi marido ni siquiera ha reparado en que este trozo de tabique esté desangelado. Y yo llevo años pensando en cómo darle un sentido. Todas las opciones que fui adquiriendo en la tienda de la imaginación para vestir la pared tenían un punto en común: colores fuertes, cálidos, que acompañen mi soledad, que hablen a mi sordera, que inspiren mi ego. Como aquel jarrón que una vez estuve a punto de comprar; era alto como ningún jarrón será nunca, y tenía un naranja casi agresivo para los ojos, pero me gustó. O aquel cuadro que vi en una exposición y que no tenía más de tres trazos gordísimos y casi paralelos de un color imposible de nombrar.

Me acerqué al fuego a tomarme los últimos suspiros calientes de la chimenea, y mientras recordaba cada cosa que había pensado poner allí jugaba sobre la ceniza a hacer líneas sin forma con un palo quemado de la noguera que da sombra a mis tardes de verano. Con ese mismo palo me fui a la pared y pinté un contorno irregular que bien podría representar mis ideas en estos días. Miré el reloj y pensé que era demasiado tarde para que mi cita llegase; habrá tenido un imprevisto. Tomando el contorno como referencia llené de negro todo lo que había por debajo de él pasando el palo carbonizado por la pared. El carbón es muy inestable si lo usas para dibujar, pero de momento, ahí estaba. Quería colores intensos, y ya los tenía; quizá demasiado. Para difuminar la parte superior de aquella inmensidad oscura pasé las manos fuertemente por la pared hasta que me quedé con las palmas negras, como si la buenaventura se hubiera convertido en ilegible. No me pareció suficiente, porque mi cabeza tiene de vez en cuando alguna claridad, y porque quizá el gris que quería conseguir era un gris más limpio, así que fui pasando una esponja por encima del rastro de mis manos hasta que mi satisfacción y el parecido con una montaña nevada me sonrieron. Con un pequeño cepillo que había al lado de la chimenea fui dibujando líneas verticales por encima del carbón hasta que me pareció haber conseguido un bosque muy parecido a la forma de mi pelo, caído sobre mi cara como un antifaz recién peinado. Faltaba algo. Me vi sonriendo en los cristales del aparador donde guardo la vajilla de mi madre. Así que cogí una goma de borrar y dibujé una sonrisa en medio del bosque misterioso; me gustó. Era una sonrisa líquida a pesar de los restos de carbón, era un río de esos que se pintan en los paisajes típicos que aparecen en los típicos cuadros de paisajes; un río que me llevaba siempre a algún sitio por descubrir, a algún sueño por alcanzar.

Sentí que el trabajo estaba acabado. Fui a llenarme el vaso de ron y la botella tiró unas lágrimas antes de quedarse muda para siempre. El sueño, la hora, el frío y el ron me convirtieron en visionaria. Veía los colores del paisaje, el verde del bosque, el reflejo verdoso del río, el gris nevado de la montaña; con los dedos de una mano hice algún gesto nervioso que convirtió la parte superior en un cielo azul grisáceo. Para fijar las manchas en la pared pasé una brocha por encima mojada en el aceite de una lámpara que había allí y que nunca había servido como lámpara; el aceite daba un brillo a la pared que identifiqué con el brillo de mi locura. Acabé el vaso de ron. Miré el reloj descartando definitivamente cualquier visita, e inmediatamente vi por la ventana un amanecer perezoso que me contagió. Me alejé de la pared para acostarme en el sofá. Mientras me tapaba con la manta miré de nuevo el resultado de aquel “sin pensar”. Soy yo, o es el sitio donde me gustaría estar para sentir que soy yo.

18 comentarios:

calma dijo...

Sólo una mente privilegiada como la tuya puede saberlo.
Has creado como siempre un "collage" espectacular de letras en esa pared. Una inmensa soledad me llega entre olores a pintura y ron.
Vuelvo a mirarlo,me llama, algo me recuerda a "ella".
Besos, muchos besos

EUCHY dijo...

"Soy yo, o es el sitio donde me gustaría estar para sentir que soy yo."·
Jode, eres increíble, J.

Mariel Ramírez Barrios dijo...

TODO
DESDE EL AMBIENTE EN EL QUE ME SUMERGE EL TEXTO
ME ATRAPA HACIA MÌ MISMA
O HACIA OTRA
ESA, LA QUE ESCRIBE
LUEGO
LA SUCESIÒN DE HECHOS QUE LLEVAN
A PONER LO QUE EN VERDAD QUIERES
COMO ADORNO DE LA PARED EN BLANCO
NO ES LO MISMO
QUE HACEMOS EN LA VIDA?
LA RECIBIMOS COMO UN MURO BLANCO
Y DIBUJAMOS ALLÌ
LO QUE ELEGIMOS.CLARO QUE A VECES
AL FINAL
ES UN PASTICHE.
Che
sos un genio
impresionante
abrazo

Elisa dijo...

A veces tus entradas me recuerdan pequeñas delicatessen: un bombón de chocolate suizo, un trago de un ribera de reserva, un sorbo de café brasileño, una gota de perfume parisino...breves, intensas, y que las puedes usar en cualquier momento según tu estado de ánimo.

Un beso

Belén dijo...

Es curioso como muchas veces, si nos dejamos llevar, salen los mas bellos retratos de la vida :)

Besicos

manolo rubiales dijo...

Qué buenos ratos paso cada vez que me paseo por tu casa..., hay cosas que solo deberían admitir mayúsculas

RECOMENZAR dijo...

Maravilloso baile de sentimientos enlazados con letras que bailan haciéndonos soñar
besos de chocolate para vos

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Entre lo que se es, entre lo que se manifiesta que se es y en lo que se dice que se es...hay un trecho...muy dificil de discernir...un abrazo

Malena dijo...

Mi Caballero del Antifaz, hoy sólo vengo a saludarte y darte las gracias por tu bienvenida.

Sabes que me gusta leerte despacio, así que volveré a leer tu autoretrato.

Un beso muy grande.

Sylvie dijo...

Buenísimo, como siempre, Antifaz...
A veces también lo escrito dice mucho de lo que quisieramos vivir sin vivirlo...como dibujar ese lugar en el cuadro-pared, diciendo donde en realidad quisiera estar..

Lo mejor es que siempre parece que lo veo todo tal como sucede, por la manera que lo escribes.

Besitos.

Malena dijo...

Mi queridísimo Caballero del Antifaz. Bendita locura la que nos hace dar rienda suelta a esos deseos que en condiciones normales no nos atreveríamos a realizar.

Es un bello escrito con unas imágenes o metáforas o como quieras llamarlas fuera de serie.

Es un gran escrito. Me descubro ante tí.

Un beso muy grande, muy grande.

Clara dijo...

Un texto cautivador en el que sumergirse, detenerse y saborear cada palabra...

"Soy yo, o es el sitio donde me gustaría estar para sentir que soy yo" ... sigue dando vueltas dentro de mi cabeza.

Un besito,
Clara

María dijo...

Bello autorretrato, me gusta mucho como escribes, un placer leerte, de nuevo.

Un beso.

Jesús dijo...

Ese "sitio donde me gustaría estar para sentir que soy yo" es quizás ese paraiso personal, ese jardín privado en el que ni los más íntimos pueden entrar, ¡ni con nuestro permiso!

Un abrazo

Alimontero dijo...

Realmente es un placer llegar hasta aquí y aprender tanto a través de tus entradas.
Esta apuesta has ido maravillosa, ...otra mas!
Vamos dibujando en la pared de la vida mil historias, algunas en grafito, otras con un óleo profundo que deja huellas...lo importante es que la vayamos disfrutando mientras lo hacemos...

Eres genial...
Un abrazo con todo mi reconocimiento señor del Disfraz!!

ali

Darilea dijo...

Con lo increible que es reconocerse y tú dibujas con aceite hasta lindas locuras en la pared. Lo tuyo es mágico.
De donde has salido??
Jeje Un besito.

MORGANA dijo...

así es, como todo fluye, como todo sale a flote, de eso se trata de SER.
besos.

Palmoba dijo...

Entre el ron el negro y el gris, encontraste una sonrisa!!