Memoria de mis putas tristes

¿Quién no conoce a Gabriel García Márquez? ¿Quién no lo ha leído? Bueno. Yo no lo hice hasta hace unos meses. Y voy a repetir. Ya lo creo. El libro en cuestión se titula “Memoria de mis putas tristes”. Confieso que llegó a mis manos porque el título llamó mi atención. Del interior os cuento un poco; pero mejor lo leéis. No es una recomendación, es casi una necesidad.

El libro empieza así: “El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen. Me acordé de Rosa Cabárcas, la dueña de una casa clandestina que solía avisar a sus buenos clientes cuando tenía una novedad disponible. Nunca sucumbí a ésa ni a ninguna de sus muchas tentaciones obscenas, pero ella no creía en la pureza de mis principios. También la moral es un asunto de tiempo, decía, con una sonrisa maligna, ya lo verás.”

El anciano, que presumía de no estar casado porque las putas no le dejaron tiempo, decidió darse un homenaje ya que, confesaba, a esta edad, una hora es un año. El personaje es un periodista que escribe una columna semanal en un diario local, sin pena ni gloria, ni fama, ni renombre; y que desahoga, a la luz de todos, sus instintos en casa de Rosa. El día que la conoció (a la niña), cambió su manera de escribir, y de vivir, por supuesto.

“No había escapatoria. Entré en el cuarto con el corazón desquiciado, y vi a la niña dormida, desnuda y desamparada… alumbrada por una luz intensa que no perdonaba detalle. Me senté a contemplarla… era morena y tibia… los senos recién nacidos… lo mejor de su cuerpo eran los pies grandes de pasos sigilosos con dedos largos y sensibles como de otras manos.”

La llamó Delgadina en memoria de una canción; y establecieron un diálogo sin palabras que hizo olvidar el objetivo primero que le hizo entrar en ese cuarto. A partir de ese día empezó a escribir sobre el amor, sorprendiendo a su público por el drástico giro que dio su editorial, en otro tiempo más informativo, menos sentimental. Se refugiaba en la música clásica para relajar las ausencias de Delgadina, y no tener que contar las horas que faltaban para verla. Cantaba en voz alta como un loco.

“Cantaba duetos de amor de Puccini, boleros de Agustín Lara y tangos de Gardel y comprobé una vez más que quienes no cantan no pueden imaginar siquiera lo que es la felicidad de cantar. Hoy sé que no fue una alucinación, sino un milagro más del primer amor de mi vida a los noventa años.”

La locura del amor tardío e inesperado le hacía hablarle al espejo. Su desvarío, en palabras del libro: “…Era tal que en una manifestación estudiantil con piedras y botellas, tuve que sacar fuerzas de flaqueza para no ponerme al frente con un letrero que consagrara mi verdad: Estoy loco de amor.” Aunque no hablaba con ella – sus noches se limitaban a susurros de él, y a respuestas con el cuerpo de ella mientras dormía, por miedo al principio, por amor con el paso de los días – ni llegaron a hacer el amor, le dejaba mensajes escritos en el espejo con el lápiz de labios. Una vez escribió: “Niña mía, estamos solos en el mundo.”.

Todo esto fue así hasta que Delgadina, un día, no estaba. Entonces inició su búsqueda agónica que… me parece suficiente. El resto queda para vosotros.
Sólo una frase más. A los noventa años el personaje deduce: “Siempre pensé que morir de amor era una licencia poética”. ¡Qué noventa años! ¡Quién los pillara!

14 comentarios:

Kt. dijo...

Que buen abreboca...!
Yo conozco a Gabriel García Marquez, me lo presentó mi hermana a los 12 años cuando puso en mis manos "Cien años de Soledad" (la leí en cuatro días) y más tarde, en bachillerato era una de esas novelas clásicas que no hizo falta obligarme a leer si no me atrapó y con gusto me la devoré otra ves en menos de una semana, no en vano se ganó el premio Nobel de literatura en 1982.
Después coincidí una vez más con Marquez cuando leí "el coronel no tiene quien le escriba y crónica de una muerte anunciada"... en estas tres novelas Gabriel García Marquez tiene la particularidad de repetir personajes y lugares. Entonces nunca te desligas de una mientras lees la otra.
Ya creo saber cual es el próximo libro que compraré (Memorias de mis putas tristes), además de atractiva la introducción que has dado, me has hecho recordar mi extraño gusto hacia los mayorcitos jajaja...
Buenas días para tí, buenas madrugadas para mí.. (mama mía ya es hora de estar en mi camita, mañana seguro me duermo en reunión)
Besos!

Coblenza dijo...

Gabriel García Marquez es sencillamente único. No por su proyección literaria que ya lleva su listón desde que publicó su primer libro, sino porque sabe entrar en las entrañas de pueblos enteros. Es verdaderamente un genio para editar cualquier cosa.

Yo leo cuándo puedo entre paréntesis y paréntesis, "Cien años de soledad" actualmente.

Me lo compré en Santa Justa en Sevilla, y me dejó el dulce sabor de sus palabras.
De camino a casa en un tren de largo recorrido.
Besos.

El antifaz dijo...

Bueno gracias niñas. Kt. Supongo que para tí García Marquez es como más cercano.. no sé cómo decirlo.
Coblenza: gracias por venir de nuevo, aunque sea con antifaz. Estudia niña.
Dije que repetiría a este autor, y lo haré. No leí mucho cuando jovencito... bueno, soy de ciencias.
Besos lejanos.

Elisa dijo...

García Marquez siempre estaba ahí, rondándome, como una asignatura pendiente. Tras leer Memoria de Mis Putas Tristes, este librito que se puede saborear en el mismo espacio de tiempo que se saborean tres buenas tazas de café - del aromático y cargado, me he dado cuenta cuantas cosas se pueden decir en tan poco espacio. En eso os pareceis.
Un besillo

Kt. dijo...

Yo siempre tan curiosa! y mejor preguntar antes de volver a interpretar mal jajaja... ¿Cómo de ciencias?...
Uhmm cercano?.. Si, tal vez... Es del vecino país (Colombia), nació el seis de Marzo (igual que mi hermana), es piscis (como yo) y además me encanta su literatura porque tiene eso que dice coblenza "sabe entrar en las entrañas"...
Por eso y muchas cosas más jajaja
Besistos nocturnos para ti!

El antifaz dijo...

Elisa: Tú siempre con halagos; y eso que nadie mejor que tú conoce mis defectos. Un beso.
Kt: De ciencias puras. Técnico Industrial, para más detalles. Que bonita tu risa (la de la foto) jajaja!! Buenas noches.

Kt. dijo...

1) Uhmmm claro claro... Bueno yo también ando por las ciencias pero mi profesión me apega a lo humamo..
Por cierto, ultimamente ando de bloggerSaltarina y llegué a este enlace: http://tenasantiago.blogspot.com te lo comento porque ahí me dejaron con la emoción entre cortada con una novela muy interesante (a mis gustos claro)de una escritora Española, ha de ser, digo porque la celebración del libro era hoy en Madrid. María Tena se llama ella y la novela "Todavía tu"...
2) Lo de mi sonrisa GRACIAS con mayúscula y te explico porque:
De adolescente me acomplejé por mis dientes tan grades y no me reía mucho, luego en la universidad, mi primer novio me dijo que le gustaba mucho mi sonrisa y de ahí en adelante no paré de sonreir y agradecer a quién me lo dice... jajaja que loca!
Besitos nocturnos para tí!

elbuenaviador dijo...

A decir verdad me has dejado con ganas de leer el libro, pero tengo tantos en la despena que tardaré un poco en hacerlo.

Lo mío con García Márquez fue un romance temporal. Sólo duró dos años en los que devoré gran parte de su producción. La conclusión es que me encantan sus cuentos y mi favorito es "Un señor muy grande con unas alas enormes".

A estas alturas Gabo es un autor institucionalizado, de esos que dicen que hay que leer obligatoriamente. Es magnífico, pero apreciaría mucho más que los mensajes que supuestamente emiten algunas de sus obra sno fueran tan subliminales y hubiera cambiado de tercio más a menudo. Ahora no creo que sea procedente tocar lo que ya se ha hecho y con gran éxito, por cierto.
En la facultad estudié tres años literatura latinoamericana (novela, poesía y teatro). Por ahora he tenido bastante.
La tristeza de las putas la dejaré para más adelante me asaltará más adelante.
Saludos aéreos.

El antifaz dijo...

Kt: Hola; ví el post que me recomendaste. Precioso relato. Dejé un comentario a propósito.

Aviador: Yo en la facultad estudié tres años electrónica industrial... eso que llevo de retraso. Gracias por tu vuelo rasante; como siempre justo de altura... quiero decir, a una altura perfecta.

Besos.

Anónimo dijo...

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