El bar la Cueva


Este artículo fue publicado en "Día a día" en diciembre de 2006. Después de 6 meses cambió el párroco y el sacristán, pero yo sigo en la misma iglesia: El bar la Cueva.
Hoy, domingo por la noche como casi siempre que me pongo el antifaz, es un poquito más temprano que de costumbre. Los niños están en la cama – la mitad durmiendo, la otra mitad protestando porque quizá no tengan nada con qué soñar todavía – y aprovecho el momento para sentarme en frente de mí mismo, como cada semana. Hoy, además de un cigarro cada 10 o 15 líneas – según la cercanía de las musas – me he puesto una copa. Y me gustaría brindar por alguien. Por Rafael, su mujer y su hijo. Brindo por su salud, por la alegría de sus vidas y porque a mi hijo le pase alguna vez algo así: Que vea como el bar donde se le iban los pies nada más salir de casa, sin preguntarse dónde vamos hoy, cierre. Vamos, no cierra exactamente, pero “el lomo a la Cueva” ha pasado a un lugar donde el paladar sólo se puede ya recordar. Si esto le pasa a mi hijo tendrá la sensación de haber estado en el final de un capítulo de la novela que escribimos los marteños. Y saldrá de su cabeza un “gracias” por cada recuerdo, por cada copa que vaya archivando en la memoria. Vosotros que tanto nos habéis hecho beber, para vivir, para olvidar, para disfrutar, para compartir… ahora nos hacéis recordar lo bebido y no olvidar lo vivido. Gracias por la cercanía, por el trato tan personal como el que mi padre me puede dar cuando me invita a comer o me abre una botella. No se puede estar mejor en un sitio donde hasta los manteles eran los más castizos de Martos. Un sitio donde los clientes, adornaban por navidad, las cervecitas y el vino, con villancicos a golpe de zambomba y pandereta. Un sitio donde un partido de fútbol despertaba el ingenio de la tertulia hasta el pitido final; y después del partido: “llena Rafa que me voy”. Dice un autor de carnaval que en los bares se reza más que en las iglesias. Y digo yo que más vale un vino en La Cueva, que el vino de misa por muy bendito que sea. Aunque no nos guste, los bares, es verdad que son como las iglesias, así que si te vas, Rafa, nos hacemos feligreses de otra parroquia donde le la cerveza y los chistes corran por el mostrador como lo hacían en tu casa. La semana pasada hablé del café Kleber de París. Hoy del Bar la Cueva. ¿No será que los años que hoy cumplo son demasiados para beber en exceso y demasiado pocos para hacerlo sólo? El que se refugia en el vino, no busca otra cosa que soltar la lengua a lo que esta mierda de vida no te deja decir. Así que me busco otro bar hasta que me lo cierren otra vez. Llena Rafa que me voy. Va por ti Rafa, que te vas.

15 comentarios:

Kt. dijo...

ANTI (de cariño): que bonito escribes, mira que serie de imágenes me han pasado por la mente mientras te leí (compartir, la familia, los amigos, una buena copa, navidad, hijos... uff)
Otra vez me quedé con esos dibujitos dando vuelta en mi cabeza, esos dibujitos que mucho se parecen a la nostalgia!
Besos grandes por las líneas que te escribes!!!!

Kt. dijo...

PD: escribir tan bonito es nocivo para la salud emocional de los lectores!!! jejeje
Buenas madrugadas para ti, noches para mí!

Carmen dijo...

Leyendo este artículo y con esa facilidad que escribes, me he imaginado el bar y hasta le he podido poner cara a Rafa. Qué suerte tienes, enhorabuena!!!!

manuel dijo...

Aunque cambies la parroquia el evangelio y la homilía ya no van a ser lo mismo, ni si quiera parecidos.... y la confesión...ni las penitencias...es una pena que Rafael jr. no haya seguido la tradición...pero las papas a lo pobre o las gambas fritas ....ni por asomo a lo que ahora hay... o no? Buenos tiempos pasé yo ahí antes de venirme para sanlucar....Bueno que me emociono. Besos en la frente

El antifaz dijo...

Kt.: Lo que es nocivo para la salud es no tener un bar donde apoyar la pierna y el codo mientras te bebes un vaso detrás de otro.
Buenas noches niña sonriente.

CARMEN: Estás invitada a mi parroquia. Ya dije que el cura nuevo también trabaja con vino; pero ni lo bendice ni nada... lo sirve con tapas.
Gracias por pasar por aquí. Un beso.

MANUEL: La historia que tiene nuestro Rafa y otros tantos que pasaron, la continuamos ahora con el nuevo, hasta que vea a Baco sereno... hasta el final. Pero no te quejes que también hay buenos sitios por allí.
Un abrazo.

Kt. dijo...

Nada Antifaz! como sigas escribiendo esas cosas tan bellas me voy a sentar con una cajita de toallitas cada vez que te lea porque aunque sea una lagrimita humedece!
Lindo todo lo que escribes.
Mira que cosas, yo aquí en el tuyo y tu por allá en el mío (el blog)...
Buenas noches y besos para ti y tu nena!

Elisa dijo...

Da gusto como a veces te sale el corazón por la punta de tus dedos y se desborda sobre el negro del teclado llenándolo todo de color...hoy me quedo con el rojo del vino...Brindemos

Besillos

Manuel Jesús dijo...

Como cantaba Jaime Urrutia en Gabinete Caligari "bares, que lugares tan gratos para conversar".

Saludati con tomati

P.S. Macho, algunas hacen palmas...

El antifaz dijo...

Kt.: Gracias por pasar por aquí. No te excedas en los elogios; tú también escribes cosas que hacen pensar... interesantes y bien dichas. Bonita tu nueva sonrisa.

Elisa: Que rico el vino eh? Especialmente el del pueblo ese que tiene un castillo desde donde vigilan que las uvas maduren a buen paso. ¡Qué sabor!. Un beso.

Manuel Jesús: Las palmas siempre agradan, vengan de donde vengan. Abrazos.

Manuel Jesús dijo...

No, si está bien que aplaudan. Y si no lo hacen con las manos mucho mejor ;-)

Manuel Jesús dijo...

Se me olvidaba. Si hay que ir a probar el vino del pueblo ese que tiene un castillo, yo me apunto, pero ésta vez en ese otro pueblo cercano que también tiene un castillo se bañará otro en la piscina.

El antifaz dijo...

Ya te lo dije: "vengan de donde vengan". Si te bañas tú me baño yo. Estoy cogiendo práctica en bañarme y guardar la ropa (no me la quito).
Gracias Manuel Jesús de los Dolores y del Perpetuo Socorro y de Nuestro Padre Jesús de la bombona de Butano en lo alto de la STMA. Trinidad Eterna.. Amén.

Manuel Jesús dijo...

Sé de una que cuando lea eso de bañarse con la ropa puesta no le va a hacer mucha gracia, aunque por otro lado es la mejor forma de nadar y esconder la ropa (y la cartera y el móvil y los zapatos...)

El antifaz dijo...

De aquel baño no recuerdo nada. Sólo que al día siguiente mi móvil no funcionaba y había un montón de tarjetas, billetes y fotos en la cocina secándose. A mí mi dolía la cabeza y el estómago... pero lo repetiría esta misma noche.
¡qué recuerdos cuando no recuerdas!

Manuel Jesús dijo...

El dolor de cabeza y estómago es por el hielo. Es que el hielo es muy dañino.